sábado, 4 de mayo de 2013

LUCHEMOS POR LA UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA

No es un secreto que nuestro país es de los más inequitativos, injustos y antidemocrático a nivel mundial, debido a que unos cuántos grandes empresarios extranjeros y nacionales se apropian de la riqueza producida socialmente por millones de trabajadores empobrecidos.  

En el año 2012, los trabajadores mexicanos produjeron una riqueza equivalente a 16 billones de pesos, sin embargo la distribución de la riqueza es inequitativa: 15 grandes empresarios mexicanos acumulan una riqueza de 2 billones de pesos (equivalente al 12.5% del PIB), en tanto la pensión acumulada de 32.3 millones de trabajadores asciende a 2 billones de pesos ahorradas durante 16 años.

Dentro de los 15 grandes empresarios mexicanos destacan: Carlos Slim (Grupo CARSO),  con una fortuna de  73 mil millones de dólares (MMD); Alberto Bailleres González (Grupo BAL) con 18.2 MMD;  Germán Larrea Mota Velasco (Grupo México), con 16.7 MMD; y Ricardo Salinas Pliego, (Grupo Salinas –TV Azteca) con 10 MMD.

Las grandes empresas extranjeras también acaparan la riqueza producida por trabajadores mexicanos (PEPSICO, COCA COLA, Ford, Chevrolet, etc.). Destacan los bancos nacionales y extranjeros, 5 grupos financieros concentran el 70% de los activos financieros: BBVA Bancomer (España), Banamex (E.U.), Banorte (Mex.), Santander (España) y HSBC (Inglés). Es del dominio público la colusión de la banca (como el caso emblemático de HSBC) con el narcotráfico, que en el año 2012 lavaron 39 mil millones de dólares.

Mientras los grandes empresarios -banqueros, industriales, comerciantes, o rentistas- amasan fortunas impresionantes y reportan ganancias multimillonarias, los trabajadores  cuentan con salarios precarios, condenados a la pobreza y vida sin esperanza.

En el año 2012 en México: se requerían 6 salarios mínimos para adquirir la canasta básica de alimentos, 13.5 millones de trabajadores sin prestaciones laborales, 25  millones de trabajadores no tienen acceso a instituciones de salud, 8.7 millones desempleados y 16 millones de trabajadores carecen de contrato escrito, el salario perdió de diciembre de 1987 a la fecha el 82.36% de su poder adquisitivo.
Durante los últimos 30 años los empresarios han eliminado los derechos laborales para reducir sus costos de producción. Empeorando las condiciones de trabajo. La muerte de los mineros en Pasta de Conchos fue ocasionada porque los empresarios mantuvieron escasas medidas de seguridad en la mina, acto equivalente a un asesinato.

Cuando los empresarios y autoridades gubernamentales exigen modernizar al país se refieren a: eliminar derechos laborales, eliminar las cuotas patronales para el servicio médico y pensiones, privatizar todos los servicios públicos (educación, medicina, electricidad, agua, transporte, etc.), eliminar trabas legales que impidan la inversión de capital, privatizar los recursos naturales y abaratar los salarios. Hoy los gobiernos de todos los países capitalistas compiten entre sí, para facilitar la inversión de capital trasnacional a cambio de salarios miserables.

¿Qué ocasiona esta situación de desigualdad e injusticia?

El capitalismo, es decir, el sistema de producción basado en las ganancias. Es la propiedad privada de los medios de producción y servicios lo que determina la distribución de la riqueza social. Ninguna redistribución de la riqueza en el capitalismo, ya sea a través del gasto público, los contratos sindicales o cualquier otro método, puede superar la desigualdad de clase que se deriva del derecho de los capitalistas a poseer no solo los medios de producción, sino todos los productos producidos.

Esto se debe a la forma de distribución de los ingresos en el capitalismo. Los patrones se apropian de todo lo producido por los trabajadores, por lo que sus ingresos (ganancia o plusvalía), proceden del trabajo no pagado a los trabajadores. El patrón se apropia de una parte de la ganancia para sí mismos enriqueciéndose, el resto lo reinvierten para incrementar sus ganancias en el siguiente ciclo de producción y ventas.

El ingreso de los trabajadores proviene de la venta de su fuerza de trabajo a un patrón, a cambio de un salario. El salario que perciben se mantiene siempre dentro de los límites necesarios para subsistir y mantener a su familia para que los patrones tengan asegurada la siguiente generación de trabajadores. Algunos trabajadores, cada vez menos, se les paga algo más y pueden permitirse una vida mejor. Muchos trabajadores, cada vez más, solo ganan lo suficiente para vivir con austeridad, mientras que otros apenas logran sobrevivir.

Carlos Marx descubrió que el capitalismo tiende a concentrar la riqueza en un número cada vez menor de capitalista, aunado a esto se desarrolla tecnológicamente, por lo que su necesidad relativa de mano de obra disminuye sin cesar. Este proceso, es lo que Marx denominó ejército de reserva de desempleados, que crece a medida que el capital se vuelve más grande y más productivo.

Conforme los empresarios invierten su capital en tecnologías más productivas, cada nuevo dólar contribuye a que el capital necesite menos trabajadores. A medida que aumentan las compras de equipos de cómputo, software, robots, etc., los trabajadores engrosan las filas del desempleo o se ven forzados a aceptar trabajos mal remunerados. El objetivo del capitalista consiste en producir cada vez más bienes y servicios en menos tiempo, lo cual tiende a aumentar el desempleo masivo. La enorme y continua expansión del sistema capitalista únicamente puede contrarrestar esta tendencia absorbiendo a los trabajadores expulsados en nuevas áreas de producción o servicios. Pero con cada década que ha ido pasando la tasa de crecimiento del capitalismo ha sido menor, hasta que, hoy, ha alcanzado un mínimo histórico  (1% de crecimiento en los países desarrollados del mundo). Y lo mismo ha sucedido con la tasa de crecimiento del empleo (0% de crecimiento en Estados Unidos en la década de 2000 a 2010, según “Capitalismo en un callejón sin salida” de Fred Goldstein).

Basado en esta tendencia, Marx demostró que tarde o temprano el desarrollo de la productividad del trabajo se convierte cada vez más en una barrera para el crecimiento del capitalismo cuando se alcanza un punto en el que el sistema no puede absorber la sobreproducción generada por las fuerzas productivas de alta tecnología. Como Marx señaló, la barrera que detiene al capitalismo es el propio capital.

Esa es la etapa en que estamos hoy. El capitalismo, es un sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción para la obtención de ganancia, el cual, se ha convertido en una barrera, en una amenaza mortal para el desarrollo futuro de la humanidad y el propio planeta.

Las tendencias del desarrollo del capitalismo aquí explicadas, tienen validez en todos los países capitalistas del mundo, en México se expresan de la siguiente manera:
Primero. Los procesos de producción incrementan el uso de robots, máquinas y tecnología, ocasionando el reemplazo permanente de hombres por maquinas, la descualificación de la mano de obra (cada vez se requiere menos trabajadores especializados). Intensifica la competencia de los trabajadores para mantener o acceder a puesto de trabajo. Reduce el costo de la fuerza de trabajo.

Segundo. El Estado capitalista aplica una política “antiinflacionaria” que reduce la actividad productiva y limita el incremento de los salarios a través de topes salariales inferiores a la inflación (en 2013 el incremento al salario mínimo es de 3.9%). Estas medidas incrementan el desempleo y reducen los salarios.

Tercero. Los altos niveles de pobreza y desempleo permiten a los capitalistas presionar a los trabajadores a aceptar salarios menores y sin derechos laborales. Los capitalistas fomentan la discriminación de sectores vulnerables (mujeres, trabajadores migrantes indocumentados, indígenas, pequeños productores del campo y la ciudad) obligándolos a aceptar salarios por debajo de lo establecido legalmente. Por ejemplo, las mujeres perciben salarios 20% menores que los hombres por la misma actividad realizada, en los últimos años se incrementaron los hogares cuya principal fuente de ingresos son los salarios de las mujeres (7 millones 704 mil 571 hogares en 2010).
El alto nivel de pobreza en el campo propicia que sus habitantes acepten salarios precarios y sin derechos laborales, e impulsa la migración del campo a la ciudad. En el año 2010 el 62% de los habitantes del campo contaban con ingresos mensuales de 0 a 1 salario mínimo.

Cuarto. En 2012 54% de los trabajadores laboran en la economía informal (sin prestaciones laborales). Los trabajadores informales laboran en pequeños y numerosos establecimientos, lo que dificulta la posibilidad de organizarse para defender sus derechos.

Quinto. Las grandes empresas trasnacionales explotan mano de obra de todos los países del mundo. Cuentan con fábricas en muchos países. Con cierta facilidad, la trasnacional mueve una fábrica al país que ofrece mano de obra más barata. Hoy un auto o una computadora contienen partes fabricadas con la mano de obra de diversos países y son ensamblados donde mejor convenga a la empresa trasnacional. Este proceso iguala el mercado laboral a nivel mundial, abaratando los salarios.

Política en contra de los trabajadores.

Los grandes empresarios lograron cancelar derechos laborales conquistados durante el siglo XX, destruir sindicatos y organizaciones gremiales e imponer condiciones desfavorables a los trabajadores asalariados. Con relativa facilidad lograron: 1) Aprobar la reforma laboral que establece la base para destruir los contratos colectivos y sindicatos, legaliza contratos por horas, entre otras cosas, 2) Aprobar la reforma a la pensión del IMSS y del ISSSTE  que reduce las obligaciones del patrón y reduce el monto de la pensión que recibirán los trabajadores.

No es casual que en México, para el 2012, solo uno de cada 10 trabajadores estaba sindicalizado, y por tanto el 90% de los trabajadores se encontraban  desorganizados para defender sus derechos. El cierre de la “Compañía de Luz y Fuerza” y la quiebra de “Mexicana de Aviación”, tienen como objetivo destruir al Sindicato Mexicano Electricista, al Sindicato de Pilotos y al Sindicato Aeromozas.

Los empresarios logran imponer condiciones desfavorables para los trabajadores, porque difunden ideas prejuiciosas para dividir a los trabajadores asalariados. En una palabra aplican la máxima “divide y vencerás”.

La fragmentación y desarticulación de la clase trabajadora, es la consecuencia de una política del Estado y de los dueños del capital, basada en principios claramente antisindicales y anti laborales. Más aun, es la condición y  punto de partida de la aplicación de las políticas económicas neoliberales en México, pues la fragmentación de la clase trabajadora ha facilitado la operación de políticas que tienen como objetivo intensificar la explotación laboral, reducir la capacidad de defensa de los trabajadores. La fragmentación y desarticulación de la clase trabajadora, ha sido  auspiciada y ampliada por los dueños del capital y el Estado, pues con ello se ha sectorizado y dividido la clase trabajadora, para debilitarla e imponerle condiciones de vida indignante. Hoy los trabajadores marchan divididos y no son capaces de organizar un frente común en defensa de sus derechos.

¿Qué provoca la división de los trabajadores?

Un factor importante es que el Estado fomenta “el charrismo sindical” para evitar que los trabajadores defiendan sus derechos y facilitar la implementación de políticas anti laborales. Simultáneamente el “charrismo sindical” se utiliza para desmantelar por la fuerza a múltiples contingentes de trabajadores clasistas, independientes y democráticos. Destaca la emblemática dirigencia antidemocrática y charra de la CTM (3 dirigentes en 70 años), que no cuestiona las políticas antilabores del gobierno, ni el despido injustificado de los más de 44 mil trabajadores del SME en el 2009.

Otro factor importante son las campañas en medios masivos de comunicación para desacreditar, tergiversar y criminalizar las luchas sociales. A través de estas campañas se ocultan las vejaciones y violación de derechos de los trabajadores, y a los manifestantes se les acusa de vándalos, revoltosos, holgazanes, incluso de delincuentes, nocivos para el resto del pueblo. En resumen los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión y la radio, constantemente realizan campañas para inhibir la lucha de los trabajadores y fomentar su división. Recientemente los medios de comunicación llaman vándalos a los maestros de Guerrero que realizan manifestaciones para defender el derecho del pueblo a la educación pública y gratuita, y preservar sus derechos laborales, de la misma forma denominan a estudiantes normalistas que realizan manifestaciones para exigir su derecho a laborar, es decir, a enseñar a los infantes. Actualmente es común escuchar a empresarios y autoridades de gobierno quejarse de los privilegios de los trabajadores: aguinaldo, pensiones, prima vacacional, etc.

Hoy las personas que exigen su derecho a trabajar son tratados como vándalos y delincuentes, violando el derecho establecido en el  Artículo 123 de la Constitución: “Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo, conforme a la ley.”. Sin embargo, la mayoría de los hijos de los trabajadores no podrán incorporarse al mercado laboral con derechos.
Es por eso que hoy, es urgente romper con esta dinámica impuesta por los dueños del capital y el Estado. Pues la fragmentación y sectorización de los trabajadores, debilita a la clase trabajadora y  fortalece a los capitalistas.

¡Urge la unidad y solidaridad de la clase trabajadora!

Hoy más que nunca es necesario: 1) Organizar a los trabajadores que no están organizados; 2) Fortalecer la democracia sindical; 3) Construir nuevas e independientes centrales de trabajadores; 4) Realizar acciones de  solidaridad con las luchas de los trabajadores; 5) Promover y fortalecer la independencia de clase; 6) Fomentar la solidaridad internacional con los trabajadores de otros países. Sólo superando el gremialismo (es decir, únicamente luchar por los intereses particulares de cada sindicato), que ha aislado y dividido a los contingentes de la clase trabajadora, se podrá defender exitosamente los derechos laborales.

En síntesis. La unidad de la clase trabajadora, es y representa el arma más poderosa de nuestra clase, y por tanto todas las políticas que promuevan la división y el aislamiento de los distintos contingentes son y representa una política en contra de nuestros intereses.

La defensa de nuestros intereses únicamente se logrará con la unidad de la clase trabajadora. Sólo a través de la unidad de los trabajadores enfrentaremos exitosamente a nuestros enemigos de clase: los capitalistas.

La defensa efectiva de los derechos de los trabajadores, únicamente se puede lograr construyendo  una organización política al servicio de los trabajadores, que defienda sus legítimos intereses, es decir, un Partido basado en el centralismo democrático, adaptado para trabajar bajo cualquier circunstancia y llevar a cabo exitosamente cualquier  tipo de lucha, que decididamente pugne el poder político a la clase dominante, destruya el capitalismo, origen de todos males sociales descritos e instaurar un nuevo Estado, el Estado que represente los intereses históricos de los trabajadores, campesinos, mujeres, indígenas, jóvenes y estudiantes e intelectuales progresistas.

Únete al Movimiento de Izquierda Revolucionaria. 


DESCARGA EN PDF: http://es.scribd.com/doc/139421154/V-Mayo-1-2013-Carta

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